Bitácora de Consuelo

SEMANA 4

Sinestesia

Trabajo una tesis que nació de la necesidad de resguardar mi integridad frente al acontecer. Desde mi rebeldía comencé a salir de paseos dentro del territorio, sin importar mucho la cuarentena, a observar el territorio mismo y como se compone, como compongo yo, como se vivo/humana dentro de él. Así fuí observando como la muerte y la vida habitan un mismo espacio y nos mantienen en una atmósfera de circulación constante en la cual el tiempo y espacio se desvanecen, como ocurre en el encierro.

Dentro de uno de uno de mis paseos, de observación de amanitas muscarias en un bosque de pinos, pensé en el cruce que ocurre entre las ideas de placer y sanación. Hace un tiempo que venía pensando que el placer también nos ha sido arrebatado de manera brutal por el sistema capitalista. Nos han mutilado la energía creadora que es el cordón umbilical hacia el autoconocimiento. Nos han hecho creer que el placer esta en el consumo de bienes materiales que no son de vital necesidad (y lo valoramos así en estos momentos de confinamiento, anhelando abrazar, salir a la calle, una caricia), y que el acto creativo sólo queda reservado para un grupo reducido dentro de la sociedad, a los que tildaron de “locos”. ¿Qué relación existe entre la necesidad de disfrutar del placer y el autoconocimiento profundo de quienes somos?

Romper esquemas impuestos por este sistema que nos moldea dentro de su hegemonía, nos libera el alma y nos transforma en humanos conscientes de nuestros estados de felicidad, de nuestro placer, nuestro éxtasis. Concluyo que volver a origen de nuestra naturaleza animal y salvaje para conectar con nuestra esencia primitiva (ritual) es un acto de rebeldía. Como lo que ocurre con los hongos mágicos o las plantas medicinales que sanan no sólo el cuerpo, también es espíritu, que abren un camino a nuestra realidad inconsciente, que han encerrado bajo mil cadenas para arrebatarnos nuestras necesidades individuales y comunitarias que nos liberan hacia un orgasmo constante. La naturaleza y quienes practican sus teorías han sido duramente castigados a lo largo de la historia… brujas, chamanes, curanderas, machis… seres que sin duda han liberado su energía de la esclavitud mental y física.

Es por todo esto que experimento actos liberadores que me incitan a sanar y conectar con el autoconocimiento y a su vez con el placer… así viajar libre por la imaginación y creatividad. Crear es un acto de libertad absoluta. Quiero apoderarme del primer territorio, mi cuerpo, habitarlo… dejar que el dolor se cuele y abonarme con placer, resisto y no muero. Esto lo hago para vivirme, a pesar de que me quieran arrebatar y marchitar las flores. Me abono con el acto creativo como acción política y pública.
Este trabajo finalizará con un videoperformance basado en la construcción de un invernadero en el cual se plantaran almácigos de lechugas en los cuales se utilizó la tierra en la cual estaba la placenta de mi hija Mara. En un inicio la placenta fue congelada y luego descongelada para ser plantada en un macetero con un canelo, árbol sagrado mapuche. El canelo por alguna razón no alcanzó la fuerza para vivir, murió. guardé la tierra en el mismo macetero, hasta ahora, que removí la tierra y ya la placenta se había descompuesto y la utilicé la sembrar las lechugas.

Cabe destacar que improvisé un pequeño laboratorio en el que observo los almácigos y algunos alimentos que se descomponen y secan.


Castro, Chile. Mayo 2020.

SEMANA 5

Esta nueva semana he delirado más fuerte entre la idea de la muerte, la vida y el placer. He sentido esa fuerza por agarrar, no perder. Esa imperiosa búsqueda y necesidad por conservar. Ese apego al estar… Así es como vamos sobreviviendo. Inventamos objetos para conservar, formas de nos desaparecer. Secar alimentos, congelarlos. Necesitamos permanecer… como sea. También nos reproducimos, escribimos libros, plantamos, inventamos redes sociales para mostrar lo que comemos, viajamos, vivimos…

Queremos continuar por siempre, sin desaparecer. Por más que decimos no tener miedo a la muerte… se aprieta la guata cuando imaginamos como es habitar ese estado. Morir sin dejar algo… Cerrar los ojos y sólo morir sin conservar nada…

¿Cómo sanitizas la cuerpa de las impurezas?
Conservar doctrinas… ¿Qué es lo realmente cochino?
Si hablo de limpiar… ¿Cómo limpio la cochiná de los curas?
¿Cómo limpio la cochiná de los bolsillos del poder?
¿Sanitizar? ¿Puedo efectivamente seguir el protocolo y no morir si sanitizo?
¿Y si me ensucio y cierro los ojos para siempre?
Esta todo muy cochino para permanecer.
 
Castro, Chile. Mayo 2020.

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